jueves, 20 de junio de 2013

Resurgiendo de mis cenizas

Capítulo 7


Es ahora, en este momento, cuando por fin me reconozco, cuando me doy cuenta de la persona que soy en realidad.
Después de muchos años de estar perdida, siendo alguien que estaba segura de no ser quién era, por fin he despertado de un lago letargo del que yo misma no me atrevía a salir.
Me pregunté en muchas ocasiones porqué no era capaz de tirar aquella máscara que mucho tiempo atrás me había colocado. Y ahora, que por fin se quién soy, puedo contestar a aquella incesante pregunta que bailaba salsa en mi cabeza, "MIEDO". Sí, sentía miedo al rechazo, a la posibilidad de quedarme sola si me dejaba ver, y a la incomprensión de los demás... Craso error. Ese miedo, realmente, no me mantuvo a salvo. Por el contrario, me infligieron más. 
Ese miedo me bloqueaba, no me permitía defenderme y me convertí en la diana de muchos ataques gratuitos ya que, observando desde la distancia, aún sabiendo de mi fortaleza, aparentaba debilidad.
¿Y que fue lo que me hizo cambiar..., os preguntareis? El agotamiento, simple y llanamente, el agotamiento. Sí, estaba cansada de obedecer sin más, cansada de no ser escuchada, de que no se me tuviera en cuenta, de que me atacaran por que sí, de que nunca se me creyera... Y llegó un punto en el que mi mente se puso en off. No se cuanto tiempo paso pero cuando algo apretó el on, supe de inmediato que algo en mi había cambiado. Me sentía bien, aunque dolida por todo lo que había estado viviendo hasta entonces, me sentía segura, me sentía realmente VIVA.
Fue en ese punto cuando por fin me encontré, cuando perdí el miedo a la soledad ya que entendí que no estaría sola mientras me hiciera valorar, mientras me importara un pimiento lo que pensaran o dijeran los demás, mientras me mostrara tal y como era (que en esta sociedad de clones, sería algo así como una lunática, diferente, fuera de los patrones establecidos).
De esta manera aprendía que mantendría a los verdaderos amigos cerca, y los enemigo ya no se acercarían por miedo a una posible represalia (valiente con los débiles, cobardes con los fuertes).
Y por fin soy realmente yo. Me ha costado más de 30 años descubrirme, pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena.
Cuando alguien piense que no puede más, puedo asegurar que siempre se puede.

Resurgiendo de mis ceniza



Capítulo 6

No estás, no te veo, no te siento, te has ido y las lágrimas se amontonan en mis ojos, pero no quiero dejarlas salir, no quiero sentirme débil.
Durante mucho tiempo creía y sentía que no sentía, que daba igual se te tenía a mi lado o si desaparecías. Estaba segura que tus actos habían congelado mi corazón, tu menosprecio, tu indiferencia durante años.
Intentaste hacerme ver que todo cambiaría y lo hiciste, pero yo ya no sentía, estaba vacía, sentía la indiferencia que tu me habías mostrado, y comenzaba a sentir miedo. ¿Volvería, algún día, a notar como mi corazón se aceleraba solo por tenerte cerca? ?Sentiría de nuevo aquel hormigueo entre las piernas solo con que me rozaras? No, estaba convencida de que no. 
Y ahora no estás. Y días a día me voy dando cuenta que te necesito, que te ansío, que te quiero.
Pensé que no volvería a sentir y fue con tu marcha cuando mis sentimiento explotaron, cuando ansié vivir aquellos momentos que no vivimos, que perdimos por mi ceguera, mi encierro... mi maldita estupidez. ¡Idiota, idiota, idiota! No logro encontrar otro adjetivo para mi.
Ahora solo pienso en el momento en que volvamos a estar juntos y entonces echaré a bajo esos muros que día a día fui levantando para dejar de sentir dolor, y que al mismo tiempo no me dejaba ver todo el amor que me dabas, la protección que querías que sintiera. Reconociendo tus errores e intentando poner remedio. Uno que te exigía y no admitía.