viernes, 3 de junio de 2011

Resurgiendo de mis cenizas

Mucha veces me pregunto cual es el principio perfecto de una historia,  y siempre me acabo contestando que todo depende de los ojos que la lean o las manos que la acaricien.
Puesto que son mis ojos los que esta leen, mis manos la que la escriben, mi vida la que explico y mis sueños los que aquí descubro, creo haber encontrado el principio perfecto.

Hola, me llamo Sofí y esta es mi historia

A mis treinta años, echo la mirada atrás y veo lo cobarde, insignificante, inútil... que fui o me hicieron ser. En una familia donde el machismo existía a la orden del día, la mano dura estaba presente día sí día también y mi padre se ganaba nuestro respeto a base del miedo y las amenazas, mi carácter tímido, apocado, donde el respeto por los demás y lo que me rodeaba había nacido en mi el mismo día que las manos de un médico me arrancaron del vientre de mi madre, el pensamiento de que la gente pudiera ser mala no cabía en mi, y ello me impidió ver durante mucho tiempo la realidad y revelarme ante aquellos que "no me querían".

- Demasiado confiada- me decía mucha gente.

Confundí el respeto con el miedo y eso convirtió mi vida en una enorme montaña casi imposible de escalar.
Sí, he dicho casi por qué de alguna manera, entre temores, vergüenza y lágrimas, decidí seguir los dos mejores consejos que me dio mi madre, en un principio de manera sutil, pero ahora con más convicción que nunca.
Ella siempre decía:

- Cuando quieras conseguir algo piensa que el no ya lo tienes, lo único que te queda por hacer es luchar por el sí y piensa que lo único imposible en esta vida que nos toca vivir es la muerte, y eso aún tengo que discutirlo con San Pedro.

De mi infancia poco puedo explicar, pues fue más o menos como la de la mayoría, con el agrabante que conlleva ser la pequeña de cuatro hermanos y la única chica.
No fue hasta que alcancé los trece años y cambié mi lugar de residencia, cuando el velo que me había o habían puesto delante de los ojos fue cayendo, y poco a poco me di cuenta que el padre adorado que creía tener, no lo era. Cuando una es niña, la ingenuidad no nos deja ver, pues todo debe ser como en los cuento de princesas. Pero al crecer, la manera de observar el mundo va cambiando y ese cambio hizo que me convirtiera en una chica increíblemente introvertida, solitaria dirían muchos.
Es ahora cuando mi verdadero yo ha surgido de la cenizas que muchos se obcecaron en destruir, cuando he descubierto que me temían, temían que creciera como persona independiente, los rechazara por sus malas artes y destruyera con mis férreos principios.
Y es aquí y ahora que decido explicar lo malo de mi vida y como de eso conseguí obtener muchas cosas positivas, lo que me hizo estar aquí y no bajo tierra, como quise en ocasiones, y si es menester, ayudar con mi testimonio a todas las personas que hayan vivido o estén viviendo algo parecido.
Como siempre digo: como el ave fénix, resurgiré de mis cenizas más fuerte que nunca.


Elan

2 comentarios:

  1. No tardes en escribir más cosas.
    Por cierto mi madre tambien hacia comentarios, si no exactos, muy parecidos.

    La Número 6

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