Capítulo 5
No se si es algo normal que el pensamiento de desaparecer de la vida terrenal, dejar de existir en cuerpo ( no se si en alma también) desde que soy realmente consciente de mis pensamientos, que más o menos llegaron con el inicio de la adolescencia (dichosa edad del pavo, que nos obliga a tener altibajos y nos hace creedores de la sabiduría absoluta), unos pensamientos que posiblemente todos hayamos tenido y pocos tengamos el verdadero valor de reconocer.
En que lugar me coloca seguir teniendo, por suerte en menor cantidad, esos pensamientos. Nadie puede negarme, si se piensa lentamente, que una fabulosa posición. ¿Por qué? Fácil, porque sigo teniéndolos y no los he llevado a cabo. Aunque ese oscuro pensamiento llega a mi mente, no solo se apodera de ella, se apodera de todo lo que soy incluyendo la parte física, pues mi cuerpo queda agotado, el pecho vive en una opresión constante queriendo estallar en cualquier momento, teniendo que ocultar mi mirada tras los cristales oscuros de unas gafas de sol por miedo a que alguien pueda darse cuenta del lago de lágrimas que en ellos se almacenan, desbordándose en aquel momento en el que el pecho no soporta más la presión y uno de sus mejores puntos de fuga son aquellas ventanas que nos dejan ver aquello que no nos gusta, una vida que me asfixia por no saber de que manera conseguir aquello que anhelo, adaptada a algo a lo que me agarré por salir de un estado de soledad e indefensión constante, creyendo que por fin sería acunada, protegida y no todo lo contrario, incrementándose mi soledad y dos batallas abiertas 24 de 24 horas, la interna y la externa.
Los pensamientos oscuros iniciados hace ya tantos años que prefiero no recordar. Momentos horribles de mi vida en los que necesitaba a aquella parte de mi que me faltaba para estar completa, para notar que solo con la mirada de esa persona mi alma se siente arropada de cualquier tormenta que pueda aparecer.
Creí por un momento que la había encontrado, pero cuando uno sube muy alto creyendo que la persona que la sujeta es la mitad que le faltaba y te das cuenta que no es así por sus actos, por sus palabras, la leche que te das al caer es de tal magnitud que sientes que ahí debe acabar todo, que nada vale la pena, que una se arta que en su vida el sol brille por su ausencia y que más da lo que crean los demás si cuando comiencen a opinar ya no estaré aquí.
Pero siempre dicen que una moneda tiene dos caras (como muchas personas) y cuando mi moneda caía siempre por la cara oscura, la mala, la oxidada o como quiera llamársela, es porque no tenía opción para la otra. Y solo en aquel preciso instante en que retumbé contra el suelo después de una larga caída y sentí como me rompía en mil pedazos vi algo, vi un leve chispazo, un ligero reflejo, algo que se parecía a ... luz.
Algo en mi que dormitaba se despertó, aquel horrible golpe logró que entendiera que da igual el resto del mundo, que ellos no podían decirme quien y como era, que no debía acobardarme por desear imposibles, pues solo era imposible si no lo intentaba, que no debía vivir esperando esa parte de mi que me faltaba, pues entonces no podría vivir jamás. Entendí que yo soy yo le pese a quien le pese, o como siento, le joda a quien le joda. Hay que ser correcta, sí, pero no a costa de desplazar lo que siento por lo que sienten los demás, por miedo que me rechacen, ya que si me rechazan no pierdo yo sino ellos la posibilidad de conocerme de verdad y no aquello que aparento (las apariencias son asquerosas para los buenos y los malos).
En este momento y tras una batalla colosal, por fin empiezo a ser quien quiero ser y no quien debo solo por recoger migajas de cariño y protección. No quiero decir con esto que no sienta de vez en cuando esos pensamientos oscuros, el deseo de dejar de sentir, pero ahora he descubierto como pelear contra ellos, con mucha cabezonería, por demostrar a todos aquellos que me juzgaron mal, débil, que podían hacerme o decirme todo aquello que se les antojara, aquel momento había acabado y una guerrera se había despertado.
Es fácil rendirse a lo malo y costoso pelear por lo bueno, pero hay que dejar por unos segundos la mente en blanco, respirar profundamente y pensar: "No hay nada que nos llene de una luz más cálida y protectora que aquella que nos muestra el camino mientras luchamos por llegar allí donde queremos y siempre que estemos dispuestos a ver"
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